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América Latina, interpelada a la práctica urgente de la doctrina social de la Iglesia.

800 participantes –de manera remota y virtual– han reafirmado su fidelidad al magisterio social de Francisco.

Culminó el Congreso de doctrina social de la Iglesia en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño en Bogotá, este 23 de abril. Unas 800 personas de toda la región, de manera remota y presencial, fueron interpeladas para llegar con efectividad a las periferias, porque fe sin obras es muerta.

Han reafirmado su comunión con Francisco “fieles a su magisterio social”, que “es texto y gesto”. Reflexionaron sobre la cruda realidad latinoamericana sobre los cuatro sueños amazónicos del Papa: eclesial, cultural, social y ecológico.

Por supuesto, celebran la esperanza de este tiempo pascual que “nos invita a no tener miedo y caminar en la paz del Señor resucitado” en un comunicado que según el equipo organizador “no pretende ser una conclusión o síntesis formal”.

En un balance preliminar, destacaron que en el encuentro han vivido “una experiencia concreta de sinodalidad en torno a la doctrina social de la Iglesia” y se presentaron más de 50 experiencias “compartidas por hermanas y hermanos de toda la región”.

Mensaje evangélico, corazón de la acción

Cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral, fue una de las figuras importantes de este evento. De él rescatan la práctica social del Evangelio, que “no puede ser una consecuencia sino parte de su esencia auténtica, puesto que se sitúa en el corazón del mensaje evangélico”.

Además apuntó que “la solución al clericalismo no pasa por perpetuar un modelo de gobierno vertical y autoritario, sino por promover y formar a los laicos en un auténtico y genuino espíritu de pertenencia y participación eclesial”.

En estas resonancias iniciales quieren evitar caer “en una mirada simplista” o “sacar conclusiones apresuradas”, por eso, se han animado a incorporar en los desafíos de este congreso “el camino sinodal y de la Asamblea Eclesial Latinoamericana y Caribeña”.

Dejan la puerta abierta para “las interpelaciones, retos y desafíos”. De esta manera intentando descubrir y encarnar la praxis de Jesús, como él la sueña para nuestro continente”.

Entre los problemas que han identificados –que siguen vigentes – están: el clamor de la tierra, el grito de los pobres y el vía crucis de los migrantes, y “fueron ejes vertebradores de la escucha y el discernimiento”.

El compromiso de la Iglesia latinoamericana es “buscar respuestas a los retos sociales y éticos de las nuevas tecnologías, así como a las secuelas de la pandemia, entre otros”.

“Renovamos la opción por ser una Iglesia profética y samaritana que logra mediar aportando sus convicciones siendo, a la vez, fermento de transformación de las situaciones de muerte en condiciones de vida”, finalizaron.

Tomado de VIDA NUEVA DIGITAL 

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