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Evaristo Spengler: En la Amazonía, pensar en un nuevo modelo económico que no destruya la naturaleza.

“Cómo podemos ahora dar una respuesta a nuestros pueblos que claman por derechos que no están siendo respetados en este momento”

Es necesario invertir en la demarcación de las tierras indígenas y de las áreas de preservación ambiental, para evitar conflictos que lleven a que las personas sean amenazadas, incluso asesinadas, por defender los derechos de la Amazonía, de sus pueblos y del medio ambiente

Hay ministerios preocupados por el medio ambiente, pero también hay otros preocupados por el desarrollo a cualquier precio

“No se trata sólo de un problema civil, social, sino ante un pecado que clama al cielo, donde destruimos lo que es Creación del mismo Dios, es una cuestión de fe, una cuestión religiosa”.

Obispos de la Amazonía, entre ellos la presidencia de la REPAM-Brasil, se reunieron esta semana con diversos ministerios del gobierno federal brasileño. Según Mons. Evaristo Spengler, obispo de la diócesis de Roraima y presidente de la REPAM-Brasil, “la REPAM ha desempeñado un papel muy importante escuchando a los pueblos de la Amazonía en los últimos 10 años“, destacando el proceso del Sínodo para la Amazonía.

El sufrimiento causado por la gran sequía

Ante la trágica situación que vive la Amazonía, “con eventos climáticos que han provocado una gran sequía y el aislamiento de las comunidades, porque el agua de los ríos ha bajado mucho debido a la falta de lluvias”, Mons. Spengler denuncia que “tenemos comunidades aisladas sin comida, sin agua”, y junto a ello la muerte de peces debido al aumento de la temperatura del agua. Ante esta realidad, la REPAM-Brasil, según su presidente, se preguntó cuál era su papel en este momento de la historia.

El primer paso fue celebrar una gran sesión de escucha en septiembre y octubre, con la participación de Cáritas, la Comisión Pastoral de la Tierra, la Comisión Pastoral de los Pescadores, el Consejo Indigenista Misionero y los comités locales de la REPAM en los nueve estados de la Amazonía brasileña. Según el obispo de Roraima, “esto generó un gran diagnóstico con muchas demandas”. A la vista de los resultados, la REPAM se preguntó “cómo podemos ahora dar una respuesta a nuestros pueblos que claman por derechos que no están siendo respetados en este momento”, y “se decidió ir a Brasilia para hacer un gran impacto político”, dijo el presidente de la REPAM-Brasil.

Una agenda completa y variada

A lo largo de la semana recorrieron 13 ministerios, acudieron al Tribunal Supremo, al Ministerio Público y buscaron organizaciones asociadas defensoras de la Amazonía y preocupadas por el medio ambiente. En una agenda variada, la primera reivindicación fue “la atención a estos pueblos que hoy tienen hambre y sed en la Amazonía, especialmente con la atención a la alimentación, pero también con la creación de políticas públicas que puedan generar un sustento digno para nuestros pueblos amazónicos”, destacó Dom Evaristo Spengler.

Junto a esta cuestión inmediata, dijo que se abordaron cuestiones relacionadas con la crisis climática, que está afectando a todo Brasil con sequías prolongadas e inundaciones en algunas regiones, como consecuencia del calentamiento global, con fenómenos como “El Niño”. Spengler recordó la advertencia del Papa Francisco desde el inicio de su ministerio, especialmente con Laudato Sí, llamando a prestar mucha atención a la preservación de nuestra casa común. Una llamada que continuó con el reciente lanzamiento de Laudate Deum, donde dice, como recordó el obispo, que “el camino que hemos tomado es un camino suicida, porque el ser humano es la única especie que puede ser suicida“, lo que se manifiesta en una falta de preocupación por la vida en el presente y por las generaciones futuras.

La bomba ya ha estallado

El obispo de Roraima dijo que le llamó la atención una frase que escuchó durante la semana: “la bomba ya explotó y todavía no escuchamos el ruido”, reclamando un nuevo modelo económico que no destruya la naturaleza, que no utilice tantos combustibles fósiles y en su lugar utilice energías renovables. También dijo que se ha abordado el tema indígena, el tema del Marco Temporal, que se está tratando en el Senado, una realidad que afecta a los pueblos indígenas, amenazados por la invasión de sus tierras, por la minería, que está trayendo enfermedades, hambre y la ruptura del modelo armónico en el que vivían.

Un ejemplo de ello es la alta concentración de mercurio en los habitantes de la Amazonía como consecuencia de la minería en Brasil y otros países vecinos, con hasta 32 veces más de lo permitido por la salud pública. Del mismo modo, con relación a los conflictos agrarios, es necesario invertir en la demarcación de las tierras indígenas y de las áreas de preservación ambiental, para evitar conflictos que lleven a que las personas sean amenazadas, incluso asesinadas, por defender los derechos de la Amazonía, de sus pueblos y del medio ambiente. También denunció los grandes proyectos previstos para la Amazonía, ferrocarriles, carreteras, presas hidroeléctricas, como la presa de “Bem Querer”, en Roraima, que tendrá un enorme impacto ambiental para una pequeña producción de energía, afectando a las tierras indígenas y a la vida de los peces.

Ministerios con visiones diferentes

Una visita en la que dice haberse dado cuenta de que hay ministerios preocupados por el medio ambiente, pero también hay otros preocupados por el desarrollo a cualquier precio. Mons. Spengler resaltó la importancia de una reunión con la Secretaría de la Unión y la Casa Civil, donde se recogieron todas las demandas y se prometió una respuesta oficial del gobierno en un plazo de tres meses, afirmando que “la REPAM seguirá monitoreando el avance de esta respuesta”.

Se abordó la cuestión de la salida de los mineros del oro de las tierras indígenas, algo que define como algo complicado, dado que los mineros, personas vulnerables y pobres, que a menudo están allí como mano de obra casi esclava, esperan volver a la minería lo antes posible. El obispo reclama políticas públicas que garanticen su sostenibilidad. Una situación que se está viviendo en la región yanomami, que tardará algunos años en volver a ser como antes.

Políticas con grave impacto ambiental

Sobre el tema del medio ambiente, el obispo de Roraima se refirió a los datos presentados por la ministra Marina Silva sobre la reducción de la deforestación en la Amazonía este año, cifras que aún no son suficientes. La postura del Ministerio de Minas y Energía es diferente: ante la posibilidad de un apagón en Brasil, afirmó que es necesario crear cada vez más energía. En este sentido, el obispo dice que incluso frente a la preocupación por las energías renovables, no se ha detenido la búsqueda de petróleo en la Amazonía, algo que tiene un grave impacto ambiental.

El presidente de la REPAM-Brasil dijo tener “alguna esperanza de que algo pueda avanzar por parte de aquellos que son más sensibles en el gobierno“, pero se dio cuenta de que, al tratarse de un gobierno de coalición, es necesario negociar. En este sentido, se pregunta por qué los 42 territorios indígenas que están listos para ser demarcados están tardando tanto en ejecutarse, con negociaciones políticas detrás, cediendo en lo social para ganar en lo económico.

El papel de la Iglesia

La Iglesia juega un papel importante en estas negociaciones, según el obispo, que destaca que “el Papa Francisco lo ha hecho de manera ejemplar”, aunque mucha gente no se haya dado cuenta. Spengler destacó también el papel de la Conferencia Episcopal Brasileña, que “ha asumido con gran maestría el deseo del Papa Francisco de preservar nuestra casa común“, apoyando fuertemente a los obispos de la Amazonía, que “se reúnen y buscan cada vez más dar consistencia a lo que el Papa quiere y cuidar más de nuestra casa común”.

Llama a todos, cristianos y no cristianos, a tomar conciencia, “porque todos vivimos en el mismo planeta”, recordando las palabras del Papa en el Sínodo para la Amazonía, donde dijo que “no se trata sólo de un problema civil, social, sino ante un pecado que clama al cielo, donde destruimos lo que es Creación del mismo Dios, es una cuestión de fe, una cuestión religiosa“.

Responsabilidad en el consumo

En este sentido, el obispo llama a la responsabilidad personal en el consumo, por ejemplo, de carne de vacuno, que provocará una mayor deforestación de la Amazonía, lo que exige una reducción del consumo de carne. También llama a reflexionar sobre el consumismo desenfrenado, buscando un consumo responsable, pidiendo “una revisión de vida, de opciones, así como toda esta cuestión estructural de los modelos económicos que deben ser modificados a partir de ahora de una manera mucho más radical”.

El obispo de Roraima destacó que los pueblos indígenas fueron muy mencionados en todos los planteamientos que surgieron de las bases, especialmente con relación a sus territorios y formas de vida. Según él, “los indígenas nos dan un gran ejemplo de cuidado de nuestra casa común”, citando la reserva indígena Waimiri Atroari, única parte de la carretera entre Manaos y Roraima, de casi 800 kilómetros, donde la naturaleza está intacta y los animales son cuidados, insistiendo en que “los indígenas son maestros en el cuidado de nuestra casa común“.

“Proteger de las agresiones que se vienen produciendo es un deber de la Iglesia”, según el obispo. Esto llevó a que este tema fuera traído a colación varias veces, especialmente cuando se trató del Marco Temporal, el cuidado frente a los agresores que vienen en busca de minerales y madera. Esto hizo que “la agenda en Brasilia priorizara a nuestros pueblos indígenas”, subrayó.

Tomado de RELIGIÓN DIGITAL

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