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Todo listo para el XX Congreso de Caritas América Latina y Caribe.

El fundamento del congreso está en 1ª Asamblea Eclesial, un camino que continúa avanzando en el actual Sínodo de la Sinodalidad, que el padre Hernández espera “nos anime, nos entusiasme y nos ilumine”. Un proceso que nace de abajo, que fue iniciado en las parroquias

Un Congreso que tiene lugar en un momento en que “la Iglesia Católica está en un proceso de reforma, de aggiornamento, queriendo volver a las raíces novedosas marcadas por el Concilio Vaticano II”

“La participación en el Congreso tiene que ser para nosotros un kairos, un tiempo de gracia muy especial porque construimos el futuro en el servicio de la iglesia a los más necesitados”.

Puerto Rico acoge esta semana a los miembros de Caritas América Latina y el Caribe, llamados a participar del XX Congreso Latinoamericano y del Caribe de Caritas, del 1 al 4 de junio, teniendo su sesión inaugural el miércoles 31 de mayo. Un encuentro que tiene como tema: «Cáritas sinodal, solidaria y fraterna; junto con los pobres renovamos la esperanza«, y en el que “es muy importante la participación de toda nuestra red eclesial, porque buscamos que esta dinámica esté dentro del espíritu de la fase sinodal”, en palabras del padre Francisco Hernández, secretario ejecutivo saliente.

Un proceso que nace de abajo

El fundamento del congreso está en 1ª Asamblea Eclesial, un camino que continúa avanzando en el actual Sínodo de la Sinodalidad, que el padre Hernández espera “nos anime, nos entusiasme y nos ilumine”. Un proceso que nace de abajo, que fue iniciado en las parroquias, buscando con la luz del Espíritu Santo “la construcción del Reino para ir transformando nuestras realidades desde un espíritu de comunión y de participación, de tal manera que otras realidades sean posibles”.

El encuentro, que será en modalidad presencial y virtual, contará con diversas conferencias en las que destacados personajes de la Iglesia del continente ayudarán a reflexionar sobre la actual coyuntura social y eclesial. Junto con eso, pequeños talleres en los que podrán participar hasta 16 personas. También llamados comunidades de vida, buscan la organización en grupos y bajo líneas de acción pastoral durante el XX Congreso.

Nueve comunidades de vida

Son nueve comunidades de vida: Cáritas Joven, insistiendo en que los jóvenes son “una gran fuerza renovadora de cambio”; Caminando junto a comunidades resilientes, una necesidad ante las multi amenazas en la región; Sinodalidad ecológica: redes para el cuidado de la casa común, aprendiendo a “escuchar la voz de Dios en el clamor de la hermana Madre Tierra que es el mismo clamor de los pobres; Populismo, polarización y nuevas amenazas a la democracia, para a través de “una reflexión crítica, crear capacidades para comprender de manera integral lo que sucede a nuestro alrededor y construir protagonismos a través de la participación ciudadana con paradigmas que guíen nuestras acciones cotidianas y en clave de sinodalidad”.

Además de esas comunidades, también está en el programa, Nuevas Economías y buen vivir, buscando “alternativas económicas para la generación de ingresos, pero también para crecer en el buen vivir”; Animar la caridad transformadora en las comunidades, pues es tiempo de repensar qué modelo pastoral proponemos a las parroquias; Derechos Humanos, Paz y Reconciliación, dados los conflictos sociales, ambientales, de seguridad, étnico territoriales y violencias de diverso orden.

Finalmente, Personas Mayores: Hacia una sociedad de todas las edades, para reconocer la dignidad, derechos y protagonismo de las personas mayores; Comunidad de vida migración, refugio y trata, una comunidad llamada a salir a las calles de las periferias existenciales para curar a quien está herido y buscar a quien está perdido, sin prejuicios o miedos, sin proselitismo, pero dispuesta a ensanchar el espacio de nuestra tienda para acoger a todas y todos.

Renovarse desde el Vaticano II

Un Congreso que tiene lugar en un momento en que “la Iglesia Católica está en un proceso de reforma, de aggiornamento, queriendo volver a las raíces novedosas marcadas por el Concilio Vaticano II”, según Mons. José Luis Azuaje, arzobispo de Maracaibo (Venezuela), y presidente saliente de Caritas América Latina y Caribe. Haciendo ver la necesidad de “caminar juntos fortaleciendo los principios y valores permanentes de la misericordia, la justicia, el amor y la paz”, el Congreso quiere “ayudar a todas las Caritas de América Latina y el Caribe, a ponerse al día, actualizando y dando sustento “.

El vicepresidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), destacó la importancia de la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, y del actual proceso sinodal, insistiendo en que “la participación en el Congreso tiene que ser para nosotros un kairos, un tiempo de gracia muy especial porque construimos el futuro en el servicio de la iglesia a los más necesitados”. Eso sin olvidar que “nuestra misión está dirigida principalmente al mundo pobre, hacia aquellos que muchas veces no ven un futuro prometedor ante sus actuales sufrimientos”.

Sentir lo humano como prioritario

En esa tesitura, Mons. Azuaje invitó a caminar juntos, “para la construcción de aquellas líneas de acción pastoral necesarias en nuestra región que ha sido muy golpeada por la pobreza, las injusticias, la mala economías y política”. Del mismo modo buscar “que nuestro Congreso sea un punto de partida para la novedad que implica un tiempo permanente de misión, de sentir lo humano como lo prioritario en el servicio caritativo, sin dejar de soñar nuevas realidades que implican una ecología integral, una opción preferencial por los pobres, una Iglesia sinodal, la participación protagónica y organizada de los laicos, el ímpetu transformador de la iglesia”.

Previo al Congreso se ha iniciado este 29 de mayo el “VI Foro Regional de la Mujer”, reflexionando en “el quehacer de las acciones pastorales la transversalidad de la equidad de hombres y mujeres”. Un foro que es fruto del trabajo de la Red de Caritas y Pastoral Social de la región con mujeres, “enfrentando con su acción los problemas de trabajo, salud, migración, educación, participación política y los nuevos desafíos que surgen cada día”. Partiendo de la construcción de una memoria agradecida, irán compartiendo sus experiencias de “Equidad” desde el quehacer pastoral de las comunidades.

Tomado de Religión Digital

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