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Luis Marín: “La Vida Consagrada debe recuperar la posición de vanguardia en la Iglesia”

“El proceso sinodal es fundamentalmente una experiencia, no ofrezco recetas, siembro posibilidades”. Así comenzó el agustino Luis Marín de San Marín la primera ponencia de la 53ª Semana Nacional de la Vida Consagrada, bajo el título “El tiempo sinodal como reto a la Vida Consagrada”, en un abarrotado Espacio Maldonado, en Madrid, sede de estas jornadas que organiza el ITVR del 3 al 6 de abril

“La Vida Consagrada debe recuperar necesariamente la posición de vanguardia en la Iglesia, no en la retaguardia, dejándose arrastrar, sino en primera línea, optando por vivir de verdad la radicalidad evangélica con entusiasmo y en las opciones concretas y cotidianas, y desde Cristo Resucitado, que significa la comunión en la Iglesia”, señaló el también subsecretario del Sínodo de los Obispos

Indicó como tercer reto “el de estar en la vanguardia de la Iglesia, recuperar la dimensión profética, que es la nota característica de la Vida Consagrada. No esperamos a que venga un profeta a guiarnos, somos nosotros los que tenemos que guiar la profecía, ser hombres y mujeres de esperanza, con pasión por la verdad, unión íntima con Dios y disponibilidad para entregar la propia vida. La única clave es el amor”

“El proceso sinodal es fundamentalmente una experiencia, no ofrezco recetas, siembro posibilidades”. Así comenzó el agustino Luis Marín de San Marín la primera ponencia de la 53ª Semana Nacional de la Vida Consagrada, bajo el título “El tiempo sinodal como reto a la Vida Consagrada”, en un abarrotado Espacio Maldonado, en Madrid, sede de estas jornadas que organiza el ITVR del 3 al 6 de abril.

“La Vida Consagrada debe recuperar necesariamente la posición de vanguardia en la Iglesia, no en la retaguardia, dejándose arrastrar, sino en primera línea, optando por vivir de verdad la radicalidad evangélica con entusiasmo y en las opciones concretas y cotidianas, y desde Cristo Resucitado, que significa la comunión en la Iglesia”, señaló el también subsecretario del Sínodo de los Obispos

“Esta época convulsa necesita el testimonio creíble visible de los consagrados, que debemos encarnar los valores del reino porque somos cristos en medio del mundo y este tiempo sinodal es una oportunidad”, señaló, indicando la necesidad de “reforma” para llegar a la “innovación y a la mejora” en la Vida Consagrada.

Al destacar el tiempo de novedad que se está viviendo en la Iglesia, señalo que “el actual proceso sinodal es un kairós, una respuesta a nuestras oraciones en donde hemos pedido la intervención de Dios en un mundo azotado por distintas crisis”, pero advirtiendo que no se trata de “varitas mágicas”, pues “Dios no actúa en nosotros sin nosotros”, por lo que hay que aprovechar “esta llamada a la oportunidad”.

Sinodalidad y Vida Consagrada

“La sinodalidad es una dimensión constitutiva de la Vida Consagrada como lo es de la misma Iglesia”, afirmó el religioso agustino, advirtiendo, eso sí, que “el proceso sinodal no tiene como objetivo la reestructuración administrativa y pastoral, sino la coherencia eclesial, un impulso a la santidad”.

“Hay que volver al Concilio Vaticano II, que para algunos es como si habláramos de algo pasado de moda. Hay que leer sus textos, hermanos y hermanas enfatizó-, porque ahí está todo. Hagamos una lectura del Concilio a la luz del Espíritu”.

“Hace falta oración y escucha al Espíritu Santo, ver qué nos pide hoy el mundo y qué respuestas desde Cristo le podemos dar”, indicó San Marín, apelando a “la libertad” para “hacer visibles ya en este mundo los bienes celestiales, a Cristo, a través de nuestros carismas y obras”. 

“¿Hemos leído el Documento de Aparecida?”

Dos documentos imprescindibles del papa francisco para ver qué significa la sinodalidad para la Vida Consagrad. Uno es el Documento de Aparecida. “¿Lo hemos leído? Ahí está lo que piensa el Papa sobre la sinodalidad. Ahí se rechazan ciertos intentos de volver eclesiologías distintas de las del Vaticano II”.

El otro libro, indicó, es Evangelii gaudium, “documento programático de este pontificado, y con una sola referencia específica a la sinodalidad, pero en esta exhortación apostólica están sus principios fundamentales: comunión; escucha y discernimiento; y el principio misionero, que ponen en práctica la Iglesia en salida”.

Tres retos

Finalmente, Luis Marín propuso tres retos “imprescindibles” para la Vida Consagrada en este desarrollo sinodal. “El primero es el reto de la experiencia de Cristo, porque no hay sinodalidad sin Cristo”, indicó, subrayando también que “la Vida Consagrada no puede comprenderse como una elite y con una vida separada, sino insertada en el pueblo de Dios”.

El segundo reto, prosiguió “es el de la comunión eclesial, no es solo buscar un simple acuerdo, la referencia es la vida trinitaria, su comunión”, e invitó “a superar obstáculos como el localismo, la creciente ideologización, llegando a caer en la polarización, como sucede en la sociedad, porque produce escándalo los enfrentamientos faltos de caridad a los que asistimos con demasiada frecuencia, con violencia verbal y falta de respeto, porque el eje de la vida es el amor, no la ideología, ¡cuidado, pues, ya que mordiéndonos, acabaremos por destruirnos mutuamente; así como la mundanización”.

Finalmente, indicó como tercer reto “el de estar en la vanguardia de la Iglesia, recuperar la dimensión profética, que es la nota característica de la Vida Consagrada. No esperemos a que venga un profeta a guiarnos, somos nosotros los que tenemos que guiar la profecía, ser hombres y mujeres de esperanza, con pasión por la verdad, unión íntima con Dios y disponibilidad para entregar la propia vida. La única clave es el amor”, afirmó.

Tomado de RELIGIÓN DIGITAL

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