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Mi Renovación de Ministerio

Me dirijo a Usted, querido lector, a fin de comentar mi experiencia del encuentro de EMAÚS. Agradeciendo, desde ya y de corazón, este tiempo que el Señor me permitió vivir.

Este Programa, me ayudó a examinarme: personal, comunitaria y familiarmente.

Los distintos bloques o módulos nos ayudaron a ver y trabajar, en las distintas etapas de la vida, como por ejemplo:

Módulo 1: La Etapa Propedéutica. Donde vimos la atención integral al sacerdote en situaciones particulares. Ayudándonos a una revisión interior personal.

Módulo 2: La Etapa Propedéutica. Desarrollando las nociones generales sobre el Kerigma, con su sentido vocacional, temas del Kerigma. Revisando nuestra dimensión espiritual.

Módulo 3: La Etapa Discipular. Se vio al Presbítero, discípulo del Señor. Trabajando el ser maestro, su proceso de formación, la aventura de ser discípulo misionero. Viendo y fortaleciendo nuestra vocación sacerdotal.

Módulo 4: La Etapa Configuradora. El llamado a la santidad. Hablar de la espiritualidad, la capacidad de relación del sacerdote. La identidad sacerdotal y sus fuentes, la pastoral sacerdotal en el magisterio de la iglesia. Proponiéndonos un proyecto de vida.

Complementados con talleres y lecturas de documentos varios de la Iglesia. Todo esto acompañados por Sacerdotes, que, si bien son los responsables de dicho Programa, es bueno destacar sus excelentes exposiciones. Es valioso destacar su cercanía para aquel que llega a vivir esta experiencia. Al igual que la atención de los psicólogos, los cuales nos ayudaron a trabajar las situaciones vividas.

En lo personal, me ayudó en la formación y fortaleciendo la vida consagrada y lo espiritual. Me ayudó en el campo de la autoestima, reconociendo la necesidad de una permanente formación, fortaleciendo la confianza en Dios y en mí mismo. Con el firme deseo de dejarme orientar y recibir consejos.

Todo esto me llevó a un Proyecto Personal de Vida, con el que me comprometo a llevarlo a la práctica.

No puedo despedirme, sin volver a darles las gracias, a la Congregación y a los cohermanos, por tan grande regalo, no solo por aconsejarme en participar en este programa, al que sugiero, que se ayude a todo cohermano que se encuentre en alguna situación especial, sino por su acompañamiento y sus oraciones. MUCHAS GRACIAS.

Padre Alfonso

Participante del programa EMAÚS

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