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CUARESMA

MUY ESTIMADO AMIGO.

Este año la Cuaresma comienza el 14 de febrero (Miércoles de Ceniza) y termina el 28 de marzo (Jueves Santo), con la Misa de la Última Cena.

¿Qué es la Cuaresma y por qué se celebra?

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de “preparación para la celebración de la Pascua. La liturgia cuaresmal está dispuesta para que tanto los catecúmenos como los fieles, se preparen para celebrar el misterio pascual: los catecúmenos, a través de las diversas etapas de la iniciación cristiana; los fieles, mediante la rememoración de su propio bautismo y las prácticas penitenciales” (Instrucción general del Calendario Romano).

¿Qué son los 40 días de Cuaresma?

Posiblemente esta hermosa tradición de la Iglesia ha sido sacada a partir de las 40 horas en que Cristo estuvo muerto, o bien por los 40 días de su retiro al desierto (un número que evoca los 40 años de Israel en el desierto debido a su falta de fe en Dios). Respecto de su conexión con la vida de Cristo, el Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que la Iglesia se une todos los años, durante cuarenta días de Cuaresma, al Misterio de Jesús en el desierto. (CIC 540)

¿La Cuaresma aparece en la Biblia?

La Cuaresma, per se, no aparece mencionada en la Biblia; sin embargo, los 40 días de preparación de Jesús en el desierto de Judea previos al comienzo de Su ministerio público da a la Iglesia un fundamento sólido de las prácticas de Cuaresma. El señor ayunó y oró durante esas semanas, y enfrentó y superó las tentaciones del Maligno. La Cuaresma nos convoca a imitar su determinación.

¿Cuál es el sentido espiritual de este tiempo de gracia de Dios llamado Cuaresma?

La Cuaresma es un tiempo de penitencia, por lo que es frecuente ofrecer al Señor un sacrificio, tanto para pedir la gracia de la conversión personal como para fortalecer la voluntad para poder cooperar con esa gracia. Ambos fines van juntos porque sin Dios no podemos hacer nada (Jn 15,5)

Cuaresma es un tiempo de intensa oración, ayuno y atención a los necesitados. Es una oportunidad para que los cristianos se preparen para la Pascua mediante un serio discernimiento acerca de su vida, con especial atención a la palabra de Dios que ilumina el diario vivir de todos los creyentes.” – San Juan Pablo II

El mejor sacrificio que podemos hacer es dejar de pecar. Las liturgias de los primeros días de Cuaresma apelan a este tema de la vanidad de la oración y la penitencia sin conversión moral. Para los católicos, el examen de conciencia diario, la Confesión más asidua, así como la participación más frecuente en la Misa y Santa Comunión, en la medida en que la pandemia lo permite, son modos especialmente recomendables para prepararse para Pascua. Sería también aconsejable leer las Sagradas Escrituras, rezar la Coronilla de la Divina Misericordia y el Santo Rosario, diariamente si es posible, meditando los textos y oraciones.

También es frecuente hacer algún sacrificio material, uno que exija fuerza de voluntad y renuncia, sea dejar de ver televisión o usar las redes sociales, sea no comer alguna comida o postre que uno disfrute especialmente, o bien recreaciones u otros placeres que nos permitimos en exceso y que nos alejan de la oración y las buenas obras. El tiempo que se gana al dejar de lado esas actividades puede destinarse a la oración y al servicio, por ejemplo, ofreciéndose en la parroquia o alguna obra de caridad local como un apostolado de ayuda a los pobres o personas en situación vulnerable.

Padre Fernando Manuel Limón

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