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PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD: Clero Hoy 551

  • Dios envía a Moisés a revelar a pueblo Hebreo la finalidad última por la que los ha liberado de la esclavitud de Egipto “Ustedes han visto lo que he hecho con los egipcios y cómo los he llevado sobre alas de águila y los he traído a mí…serán mi propiedad personal entre todos los pueblos”. Dios libera al pueblo para consagrarlo; para que este pueblo sea manifestador de su existencia y presencia en el mundo, ante todo, asumiendo un estilo de vida marcado por la ley del Señor: amor, verdad y justicia (Éx 19,2-6a).
  • Por la muerte de Cristo, todos los hombres, enemigos de Dios, hemos sido reconciliados con Dios. Cristo se ha entregado a la muerte, primero, para darnos a entender la magnitud de la ofensa que el hombre ha hecho a Dios y el costo tan alto que se ha tenido que pagar para llevar a cabo la reparación de esa ofensa; segundo, para demostrarnos el inmenso y sublime amor de Dios por el hombre y el extremo al que ha llegado, entregar a su Hijo Unigénito a la muerte, por redimirnos. ¿Cómo debemos responder a tan grande amor? (Rm 5, 6-11).
  • Jesús habla del pueblo, como ovejas que no tienen pastor, como un campo que necesita labrador. Pastores y labradores dos oficios que conocemos desde Caín (labrador) y Abel (Pastor). Jesús es el perfecto pastor y el perfecto labrador, porque se dedicó por entero a las personas para conducirlas a Dios y las trabajó en su mente y corazón con su doctrina, su ejemplo y sus signos, para que produjeran fruto espiritual. Llamó Jesús a los apóstoles y les dio su poder y autoridad, para que como Él sean verdaderos pastores y labradores de Dios (Mt 9, 36 – 10,8).
  • En cada eucaristía Jesús, buen Pastor y diligente Labrador, sigue pastoreando las vidas de los fieles y sembrando en sus corazones la palabra de la verdad, para presentar al Padre un rebaño bien dispuesto y un campo repleto de frutos espirituales.
  • CEC 551,761-766: la Iglesia preparada por el pueblo en el Antiguo Testamento; CEC 783-786: la Iglesia: un pueblo sacerdotal, profético y real; CEC 849-865: la misión apostólica de la Iglesia.
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