PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD – Clero Hoy 644

  • El autor del Génesis nos dice que Dios es el responsable de la suerte de los hombres, pero está suerte es también producto de la responsabilidad del hombre frente a sus acciones. El hombre en su naturaleza lleva inscrito el bien, aunque por el pecado original su naturaleza quedó herida tendiendo al mal. De ahí la necesidad que los que aún no conocen a Dios ni la verdad, puedan recibir la luz de la fe y empezar el camino de todos que es la enmienda de nuestra vida (Gn 18,20-32).
  • El bautismo nos ha dado una nueva vida, la vida divina. Esta vida que apunta a la salvación eterna y nos ha liberado de la perdición. Por el bautismo somos sumergidos místicamente en la muerte de Cristo, para morir a todos nuestros pecados; luego, resucitamos místicamente con Cristo a una vida nueva, a la vida de hijos de Dios (Col 2,12-14).
  • En esta parte del Evangelio de Lucas Jesús nos enseña a orar. Dicha oración de Jesús se compone de peticiones al Padre. Es decir, la oración que nos enseña Jesús es para enseñarnos como debe ser nuestra relación con el Padre. Primero, reconocerlo como el único santo, el puro, el perfecto, el justo; segundo, querer lo que él quiere para nosotros que es con todo lo mejor; tercero, saber que en todo dependemos de él y está dispuesto a darnos lo que le pidamos, conforme a su voluntad (Lc 11,1-13).
  • En cada eucaristía rezamos el “Padre Nuestro”, pero debemos cuidarnos de que no se vuelva algo rutinario o mecánico, sino, que cada vez que lo recitemos dirija nuestro deseo hacia los verdaderos bienes.
  • CEC 661, 1042-1050, 1821: la esperanza en los cielos nuevos y la tierra nueva; CEC 2535-2540, 2547, 2728: el desorden de las concupiscencias.

 

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