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LA XXXVIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD SE CELEBRA EN TODAS LAS DIÓCESIS DEL MUNDO EL PRÓXIMO 26 DE NOVIEMBRE, FESTIVIDAD DE CRISTO REY.

La XXXVIII Jornada Mundial de la Juventud se celebra en todas las diócesis del mundo el próximo 26 de noviembre, festividad de Cristo Rey.

El mensaje, publicado este 14 de noviembre, lleva por tema: “Alegres en la esperanza”, (cf. Rm, 12,12). En este, el pontífice pide a los jóvenes que den esperanza, que sean expresión del amor de Dios, que hace nacer la alegría y la esperanza, incluso allí donde parece imposible, que sean esperanza para tantos compañeros afligidos por las guerras, el acoso escolar, la depresión. Insta a chicos y chicas a alimentar la confianza a través de opciones de vida concretas. Empezando por el buen uso de las redes sociales: “Es más fácil compartir malas noticias, que publicar cada día una palabra de esperanza”.

Tras recordar la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa el pasado mes de agosto, que a su juicio “sobrepasó todas las expectativas”, les llamó a preparar los dos años previos a la celebración del Jubileo de 2025 meditando sobre la esperanza. 

El Pontífice considera que, pese a que la juventud es un tiempo de “esperanzas y sueños”, vivimos en una época “en la que, para muchos, incluidos los jóvenes, la esperanza parece ser la gran ausente”.

En este sentido, “frente a los dramas de la humanidad, sobre todo ante el sufrimiento de los inocentes”, podemos ser “parte de la respuesta de Dios” y expresión de su amor “que hace nacer la alegría y la esperanza, incluso allí donde parece imposible”, añade.

El Papa Francisco subraya en su mensaje que “la esperanza cristiana no es un fácil optimismo, ni un placebo para incautos. Es la certeza, arraigada en el amor y la fe de que Dios no nos deja nunca solos y mantiene su promesa”.

Es la esperanza que sostuvo la Virgen María tras la muerte de su Hijo: “Fue Ella quien llenó el silencio del Sábado Santo con una espera amorosa y llena de esperanza, infundiendo en los discípulos la convicción de que Jesús vencería a la muerte y que el mal no tendría la última palabra”.

Les invita a “no dejarse contagiar por la indiferencia y el individualismo”, por el contrario, alimentar la esperanza

Francisco recuerda que “cuando la chispa de la esperanza se ha encendido en nosotros, a veces corremos el riesgo de que se apague por las preocupaciones, los miedos y las cargas de la vida cotidiana”. Frente a esto, “es la brisa suave del Espíritu Santo la que alimenta la esperanza; pero también nosotros podemos ayudar a alimentarla de varias maneras”, anima el Pontífice, que propone dos acciones concretas: 

Pidió rezar para descubrir que “el sol está siempre presente, aun cuando todo se vea gris”. Y, por otro, tomar elecciones diarias para “elegir un estilo de vida cimentado en la esperanza”. En concreto, pidió que compartan en las redes sociales “cada día una palabra de esperanza”.

Tras invitar a tener una “mirada iluminada por la esperanza”, instó a “amar a nuestro tiempo, en el que Dios nos ha puesto no sin razón” a pesar de los sinsabores y las dificultades.

Los jóvenes, la esperanza de la Iglesia

En su mensaje, el Pontífice recuerda que los jóvenes, son “realmente la esperanza gozosa de una Iglesia y de una humanidad siempre en movimiento”. Por ello, expresa su deseo de tomarles de la mano y recorrer con ellos el camino de la esperanza.  Hablar con ellos de sus gozos y esperanzas, pero también de las tristezas y angustias de sus corazones y de la humanidad que sufre.

Antes de su cita en Roma, Francisco los invitó a prepararse al Jubileo, primero meditando “sobre la expresión paulina “Alegres en la esperanza” (cf. Rm 12,12)” y, luego, profundizarán sobre el texto bíblico del profeta Isaías “Los que esperan en el Señor caminan sin cansarse” (cf. Is 40,31).

¿De dónde viene esta alegría?

“Alegres en la esperanza” (cf. Rm 12,12) es una exhortación de san Pablo a la comunidad de Roma, que se encuentra en un período de dura persecución, afirma Francisco en su mensaje.

“En realidad, la “alegría en la esperanza” predicada por el Apóstol brota del misterio pascual de Cristo, de la fuerza de su resurrección. No es fruto del esfuerzo humano, del ingenio o del arte. Es la alegría que nace del encuentro con Cristo. La alegría cristiana viene de Dios mismo, del sabernos amados por Él”.

Retomando las palabras de Benedicto XVI, reflexionando sobre su experiencia en la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011, en el que se preguntaba de dónde viene tanta alegría, Francisco recordando las palabras de su predecesor, afirmó que, sobre todo viene de la certeza de la fe que nos dice que somos amados.

Cristo: la luz de la esperanza

“A veces, ustedes salen de noche con sus amigos y, si está oscuro, encienden la linterna del smartphone para alumbrar. En los grandes conciertos, miles de ustedes mueven estas luminarias modernas al ritmo de la música, creando una escena sugestiva. De noche, la luz permite ver las cosas de manera nueva; incluso en la oscuridad emerge una dimensión de belleza. Lo mismo sucede con la luz de la esperanza, que es Cristo. Por Él, por su resurrección, nuestra vida es iluminada. Con Él vemos todo bajo una nueva luz”.

También invitó a los jóvenes a tener en su vida diaria “una mirada iluminada por la esperanza” para ver las cosas, el mundo con una luz diferente.. Habrán siempre retos y dificultades, pero si tenemos una esperanza “llena de fe”, les dice, los afrontamos sabiendo que no tienen la última palabra, y nosotros mismos nos convertimos en una pequeña antorcha de esperanza para los demás.

“No debemos huir del mundo, sino amar a nuestro tiempo, en el que Dios nos ha puesto no sin razón. Sólo podemos ser felices compartiendo con los hermanos y hermanas la gracia recibida, que el Señor nos regala día tras día. Queridos jóvenes, no tengan miedo de compartir con todos la esperanza y la alegría de Cristo Resucitado”.

“Queridos jóvenes, no tengan miedo de compartir con todos la esperanza y la alegría de Cristo Resucitado. La chispa que se ha encendido en ustedes, cuídenla, pero al mismo tiempo dónenla: se darán cuenta de que crecerá”, incide el Pontífice, antes de pedir que los jóvenes “no se dejen contagiar por la indiferencia y el individualismo”.

Tomado de EL CATOLICISMO

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