Logo
Search
Close this search box.

La Santísima Trinidad es una escuela de amor

EXPLICACIÓN DEL MISTERIO DE LA TRINIDAD.

¿Por qué existe este dogma de fe en la Iglesia católica de la Santísima Trinidad? Es bastante difícil creer que existe Dios y ahora añadimos el enigma de que es «uno y trino».

La teología se ha servido del término naturaleza, para indicar en Dios la unidad, y del término persona para indicar la distinción. Por esto decimos que nuestro Dios es un Dios único en tres personas. Si quieren en palabras de San Agustín: un trébol y tres hojas. Un pañuelo, doblado en tres partes, una torta partida en tres pedazos.

La Iglesia católica nos dice que Dios es tres ¡porque creemos que Dios es amor! Si Dios es amor debe amar a alguien. No existe un amor al vacío, sin dirigirlo a nadie. Nos preguntamos entonces ¿a quién ama Dios para poder decir que Dios es amor?

Una primera respuesta podría ser: ¡ama a los hombres! Pero los hombres existen desde hace algunos millones de años, no más. Entonces, antes, ¿a quién amaba Dios? No puede haber empezado a ser amor desde cierto momento, porque Dios no puede cambiar.

Segunda respuesta: antes de entonces amaba el cosmos, el universo. Pero el universo existe desde hace algunos miles de millones de años. Antes de entonces, ¿a quién amaba Dios para poderse definir amor?

No podemos decir: se amaba a sí mismo, porque amarse a uno mismo no es amor, sino egoísmo, o como dicen los psicólogos, narcisismo.

Podemos decir que Dios es amor en sí mismo, antes del tiempo, porque desde siempre tiene en sí mismo un Hijo, el Verbo, a quien ama con amor infinito, que es el Espíritu Santo.

En todo amor hay siempre tres realidades o sujetos: uno que ama, uno que es amado y el amor que les une. Dios no es poder absoluto porque el que tiene el poder absoluto tiene necesidad de más personas; el poder puede ejercerlo uno solo; no es así Dios: es amor absoluto.

 

La contemplación de la Santísima Trinidad nos enseña a amar y a saber relacionarnos con los demás:

La Santísima Trinidad es un misterio de relación. Las personas divinas son definidas por la teología «relaciones subsistentes». Los seres humanos tenemos relaciones -entre padre e hijo, entre esposa y esposo, etcétera–, pero podemos existir también sin ellas. No así el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

La felicidad y la infelicidad en la tierra dependen en gran medida, lo sabemos, de la calidad de nuestras relaciones.

La Trinidad nos revela el secreto para tener relaciones bellas. Lo que hace bella, libre y gratificante una relación es el amor en sus diferentes expresiones. Aquí se ve cuán importante es que entendamos que Dios es ante todo amor, no como poder, porque el poder domina, en cambio el amor da, se da.  Y lo que envenena una relación es querer dominar al otro, poseerle, instrumentalizarlo, en vez de acogerle y entregarse.

Por lo mismo nosotros podemos AMAR A DIOS COMO ÉL SE AMA. Gracias a la virtud teologal de la CARIDAD.

¿Cómo se ama Dios?

Con un amor de admiración y de regocijo por las cualidades y aptitudes de Dios.

Con un amor bello, hermoso, porque contempla continuamente la belleza absoluta y no hay mezcla de interés egoísta.

Con un amor puro, no necesitado. Y con gran pureza de intención.

Con un amor de contemplación de las perfecciones infinitas de Dios mismo que llenan el alma de gozo.

Con un amor de benevolencia: se quieren el bien siempre las tres divinas personas.

Con un amor que no buscan el bien para sí mismo sino para el bien de las divinas personas. Cada una de las tres personas disfrutan viendo que las otras son felices y gozan el ver gozar a la persona amada.

Compartir

Suscríbete a nuestro boletín

Últmos Articulos