Para Compartir con la comunidad. Clero Hoy 628

  • Los Israelitas entran en la tierra de Canaán y empiezan a comer los frutos de esa tierra. La promesa hecha por Dios se cumple con los que permanecieron fieles durante la travesía por el desierto. Jesús nos ha hecho también una promesa “dichosos los mansos, porque ellos heredarán la tierra”, es decir, nuestra fidelidad a Dios durante nuestro éxodo por este mundo, nos hará heredar el cielo (Jos 5,9a.10-12).
  • Con Cristo ha comenzado lo nuevo. En Él, comienza la humanidad reconciliada con el Padre. Él es “el año de gracia del Señor” (Lc 4,19). Por Él se han abierto de par en par, las puertas de la misericordia divina, para que todo el que quiera pueda entrar. Y estas puertas permanecerán abiertas hasta el fin del mundo (2 Co 5,17-21).
  • Lejos de nuestro Padre Dios estamos muertos, porque sin Él la vida sobrenatural carece de alimento, crecimiento, madurez y fructificación: También estamos perdidos, porque nos creó para la vida eterna y esta no se puede alcanzar sino aceptando y viviendo en Cristo nuestra filiación adoptiva (Lc 15,1-3.11-32).
  • En cada eucaristía vivimos ya de manera incoada, la entrada en el cielo. Pues, desde esta tierra empezamos a comer el pan que da la vida eterna, Jesucristo el Señor, Pan de los Ángeles.
  • CEC 1439, 1465, 1481, 1700, 2839: el Hijo pródigo; CEC 207, 212, 214: Dios es fiel a sus promesas; CEC 1441, 1443: Dios perdona los pecados; los pecadores son reintegrados a la comunidad; CEC 982: la puerta del perdón está siempre abierta para los que se arrepienten; CEC 1334: el pan cotidiano de Israel es el fruto de la Tierra prometida.
Compartir

Suscríbete a nuestro boletín

Últmos Articulos