Para que en medio de las guerras, la violencia, las divisiones y la incertidumbre que afectan a tantos pueblos, el Señor toque los corazones de los gobernantes y de todos los hombres y mujeres, suscite caminos de diálogo, reconciliación y justicia, consuele a las víctimas, fortalezca a quienes trabajan por la paz y nos haga a todos instrumentos de su amor, capaces de construir fraternidad y esperanza.







