Padre misericordioso, acompaña a las familias migrantes que han dejado su tierra en busca de esperanza. Protégelas en el camino, dales fortaleza en las dificultades y concédeles encontrar manos solidarias y corazones que las acojan con amor. Haz de nosotros una Iglesia acogedora, donde ningún hermano se sienta extranjero y donde toda familia encuentre paz, dignidad y esperanza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.







