PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD. Clero Hoy 696

  • El profeta Ezequiel nos dice que para Dios lo que importa es el tiempo presente, es el momento actual. Nos llama la atención y estimula para que aprovechemos el único tiempo que tenemos entre manos, porque el pasado ya no está y el futuro no ha llegado. De nada valdrá haber sido buenos en el pasado, si al presente nos hemos olvidado de Dios. Pero si recapacitamos y volvemos a Dios de todo corazón no debemos temer lo que hemos sido en el pasado (Ez 18,25-28).
  • Pablo invita a todos los que tienen algún grado de autoridad a imitar a Cristo. Que no hizo alarde de su categoría de Dios, ni reclamó para sí privilegios, sino que más bien se abajó de su condición divina y se sometió, de buen grado,  a la obediencia al Padre. Para enseñarnos que en su Reino el que se humilla será ensalzado y el que se ensalza será humillado (Flp 2,1-11). Invita a que su manera de obrar no sea mundana: buscando glorias terrenas o buscando estar por encima de los demás; sino, poniéndose siempre al servicio de todo el que lo necesite, haciendo todo el bien posible.
  • Jesús también, al igual que Ezequiel, nos quiere hacer caer en la cuenta de la importancia de atender la voz de Dios en el tiempo presente. Dice a los sacerdotes y ancianos del pueblo como los publicanos y las prostitutas atendieron la voz de Dios que les hablaba a través de Juan el Bautista y se convirtieron, en cambio ellos no. Sin embargo, les deja la puerta abierta diciéndoles que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el reino de Dios, como estimulándoles a que le escuchen para que den pasos firmes y seguros hacia el reino ellos también (Mt 21,28-32).
  • En la Eucaristía, el amén que damos al recibir la comunión es un compromiso a asimilar la vida de Cristo. No podemos quedarnos con un amén exterior y ritualista (como el sí exterior del segundo hijo). Nuestro Amén se debe traducir en obras de justicia y caridad. 
  • CEC 1807: el hombre justo se distingue por su rectitud habitual hacia el prójimo; CEC 2842: solo el Espíritu Santo puede hacer nuestros los sentimientos de Jesús; CEC 1928-1930, 2425-2426: la obligación de la justicia social; CEC 446-461: el señorío de Cristo; CEC 2822-2827: “hágase tu voluntad”

 

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