BEATO JOSÉ PUGLISI.

Nació el 15 de septiembre de 1937 en Palermo (Italia). Ingresó al seminario diocesano de Palermo a los 16 años de edad y a los 23 fue ordenado sacerdote. Trabajó en varias parroquias de su ciudad, fue confesor de religiosas y maestro en varias escuelas.

En 1967 fue nombrado capellán de la escuela para huérfanos “Roosevelt” de Addaura y en 1969 fue nombrado vicerrector del Seminario Menor Arquidiocesano. En 1970 fue nombrado párroco de Godrano, un pequeño pueblo cerca de Palermo marcado por la mafia, donde se dedicó a reconciliar a las familias víctimas de la violencia.

Desarrolló centros de promoción vocacional y formación católica para niños y jóvenes y desde mayo de 1990 ejerció su ministerio sacerdotal en la “Casa de Hospitalidad de la Madre” en Boccadifalco, para ayudar a mujeres jóvenes y madres solteras en dificultad.

Ese mismo año fue nombrado párroco de San Gaetano, en Brancaccio, y en octubre de 1992, y tres meses después, en enero de 1993, inauguró el hogar para niños “Padre Nuestro” de Brancaccio, para rescatar a los menores de la mafia. En poco tiempo, el hogar se convirtió en el punto de referencia para los jóvenes y las familias en la comunidad.

Se enfrentó a la mafia con determinación, incluyendo el rechazo de cualquier donativo de procedencia dudosa y el retiro en las fiestas patronales de los puestos de honor de los que tradicionalmente se habían apropiado los líderes mafiosos. Logró establecer entre los padres de familia la esperanza de que podían aspirar a cultivar una sociedad de bien encarando las inercias siniestras y recuperando los espacios públicos para el bien de todos.

La mafia lo declaró enemigo y lo ejecutó frente a su iglesia solo nueve meses después de inaugurar el hogar. Sus restos están enterrados en el cementerio de Santa Úrsula de Palermo.

En su visita a Palermo, en octubre de 2010, el Papa Benedicto XVI recordó a Don Pino y lo propuso como modelo para los sacerdotes de Sicilia.

“Tenía un corazón que ardía de auténtica caridad pastoral; en su celoso ministerio dio amplio espacio a la educación de los muchachos y de los jóvenes, y a la vez trabajó para que cada familia cristiana viviera su vocación fundamental de primera educadora de la fe de los hijos. El mismo pueblo encomendado a su solicitud pastoral pudo saciarse de la riqueza espiritual de este buen pastor (…) Os exhorto a conservar viva memoria de su fecundo testimonio sacerdotal imitando su ejemplo heroico”, afirmó el Papa. Beatificado por el Papa Benedicto XVI, el 25 de mayo de 2013.

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