San Pablo de la Cruz, nacido como Pablo Francisco Danei Massari el 3 de enero de 1694 en Ovada, Génova, provenía de una familia numerosa y de recursos limitados, aunque de origen noble . Desde joven mostró inclinación por la vida espiritual, alimentada por la oración, la participación en la Eucaristía y la práctica de virtudes cristianas. A los 19 años, tras escuchar un sermón que lo impactó profundamente, decidió abandonar toda vida mundana para entregarse a la penitencia y la oración, iniciando así un camino de conversión radical .
En 1713, a los 17 años, experimentó una vivencia espiritual decisiva que lo llevó a desear la vida eremítica. Posteriormente, en 1720, afirmó haber recibido una revelación de la Virgen María, quien le mostró el hábito negro y el escudo que caracterizarían a la futura congregación dedicada a la Pasión de Cristo. Ese mismo año, con autorización del obispo Gattinara, se retiró a una celda en Castellazzo, donde redactó la primera Regla de la congregación que más tarde sería conocida como los Pasionistas .
En 1727, el papa Benedicto XIII autorizó la formación de la comunidad y ordenó sacerdotes a Pablo y a su hermano Juan Bautista. Desde entonces, Pablo se dedicó intensamente a la predicación, la dirección espiritual y las misiones populares, destacándose por su profunda devoción a la Pasión de Cristo, su vida austera y su amor por los pobres y enfermos. Su predicación durante el Jubileo de 1750 fue especialmente recordada por su fuerza espiritual y su impacto pastoral .
San Pablo de la Cruz murió el 18 de octubre de 1775 en Roma, en la Casa General de los Pasionistas, donde reposan sus restos. Fue canonizado en 1867 por el papa Pío IX y es venerado como fundador de la Congregación de la Pasión, maestro espiritual y apóstol de la Pasión de Cristo.







