Señor, te encomendamos a las enfermeros que, con vocación y generosidad, acompañan el dolor y cuidan con amor a quienes más lo necesitan. Dales fortaleza en el cansancio, serenidad ante las dificultades y sabiduría en cada decisión. Que su servicio sea siempre reflejo de tu misericordia y que encuentren en Ti la fuerza para continuar sembrando esperanza.







