Para que viéndose reflejados en la imagen de Pedro (Cf. Mateo 14, 22-33), recojan fuerzas para que cualquier tipo de duda sea disipada con la luz de la Cruz. (Cf. Juan 8:12) y griten como el padre del niño poseso por un espíritu mudo: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe” (Cf. Mc. 9: 24).







