- Isaías nos profetiza como la Eucaristía fue preparada por Dios, como el banquete ofrecido a todos los pueblos. Banquete que tiene como centro a Cristo, verdadero pan de la vida y vino de la eterna alegría. Banquete en el que Cristo desvela su propósito: establecer la Nueva Alianza de Dios con toda la humanidad(Is 25,6-10a).
- Pablo nos enseña la importancia de vivir según la providencia divina. La providencia no significa que tendremos siempre los medios materiales para vivir cómodamente, sino que Dios siempre dispondrá de toda circunstancia para nuestro bien, para nuestro aprovechamiento. Por eso Pablo no se queja en la pobreza, ni se jacta en la abundancia, sino que se aprovecha de todo lo que Dios permite en su vida para renovar su fe y su confianza en Él (Flp 4,12-14.19-20).
- Jesús, a través de esta parábola nos revela el drama del endurecimiento del pueblo judío al no querer aceptarlo como el Mesías Salvador, como el mediador que venía ha establecer la Nueva y definitiva Alianza con Dios. Un drama que da cabida para que el pueblo de los gentiles sea llamado a participar de la alianza y se convierta en pueblo de Dios. Deja claro Jesús que, todo aquel que quiera participar de esta alianza debe revestirse de la dignidad adecuada (justicia y santidad) (Mt 22,1-14).
- La Eucaristía es el gran banquete al que todos los hombres somos invitados por el mismo Dios. Banquete espiritual en el que renovamos permanentemente el cumplimiento del plan de Dios sobre el hombre. Nos unimos a Dios a través de la comunión con Cristo y somos enriquecidos con toda clase de bienes espirituales.
- CEC 543-546: Jesús invita a los pecadores, pero pide la conversión CEC 1402-1405, 2837: la Eucaristía es la prueba del banquete mesiánico.







