PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD. Semana XIX del T.O

  • El profeta Elías llega hasta el monte que el Señor le indicó. Allí permaneció en una cueva donde recibió la palabra del Señor “Sal y permanece de pie en el monte ante el Señor”. El que a Elías se le ordene estar de pie, implica una actitud de respeto, de escucha, de vigilancia, de espera. Estas disposiciones son disposiciones propias de la oración, disposiciones para poder recibir la palabra, la manifestación, la voluntad divina (1R 19,9a.11-13a).
  • El Apóstol Pablo manifiesta su tristeza por la dureza del pueblo judío, en especial sus dirigentes, para aceptar en la fe a Jesucristo como Salvador, como Hijo de Dios. Pablo está dispuesto a ofrecerse a Dios como ofrenda por la salvación de sus hermanos judíos. Pablo mismo sabe que la fe es una gracia, él mismo lo experimentó en su camino a Damasco. Por ello, el tratará de hacer entender a los judíos este plan salvífico de Dios que tiene su punto culmen En Jesucristo y, que así, se abran a la fe (Rm 9,1-5).
  • Cuántas situaciones de peligro en nuestra vida de fe ¿quizá por nuestra temeridad? ¿Quizá porque queremos simplemente hundirnos? Pedro no quiere hundirse: quiere a Jesús, reconoce su debilidad, quiere seguirlo a pesar de todo. Grita: “Señor Sálvame”, se confía absolutamente en Jesús. Jesús le hace caer en la cuenta de su temeridad y le dice “Hombre de poca fe ¿por qué has dudado?”. No podemos querer caminar junto a Jesús y ser como Él si no nos confiamos absolutamente en Él y vencemos todos nuestros miedos (Mt 14,22-33).
  • Que en cada eucaristía dejemos que Jesús nos coja de la mano como buen Pastor y nos saque de los abismos de nuestros extravíos y nos ponga al seguro en la barca de la verdad.
  • CEC 164: la fe puede ser puesta a prueba; CEC 272-274: solo la fe se puede unir a los caminos misteriosos de la Providencia; CEC 671-672: en tiempos difíciles, cultivar la confianza, ya que todo está sometido a Cristo; CEC 56-64, 121-122, 218-219: historia de alianzas, el amor de Dios por Israel; CEC 839-840: la relación de la Iglesia con el pueblo hebreo.

 

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