JULIO, UN MES ESPECIAL.

Con renovada esperanza y gratitud en el corazón, damos la bienvenida al mes de julio, un tiempo profundamente marcado por la presencia maternal de María. En Colombia, nos unimos con fervor para celebrar a Nuestra Señora de Chiquinquirá, y junto a la Iglesia universal, honramos a la Virgen del Carmen, faro de fe y ternura. Este mes nos invita, como sacerdotes, a profundizar nuestro amor filial por la Virgen María y a guiar a nuestras comunidades hacia una devoción mariana auténtica, sólida y transformadora. Que sepamos acompañar a nuestros fieles, partiendo de su religiosidad popular, para conducirlos hacia una espiritualidad madura y viva, enraizada en el Evangelio. Que la intercesión de María nos colme de bendiciones y nos impulse a vivir este nuevo mes con alegría, entrega y esperanza renovada.

 

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