- El autor sagrado nos coloca ante el horizonte de la libertad, gran don, gran responsabilidad. Dios nos quiere responsables de nosotros mismos y de nuestra suerte. Eso sí, nos revela su voluntad y nos da su ley, para que con esa sabiduría aprendamos a elegir el bien. (Sir 15,16-21). Cada uno debe responsabilizarse de las decisiones que toma y de las consecuencias que conllevan, según Dios no ha revelado.
- El apóstol Pablo nos dice algo muy importante “Hablamos de sabiduría entre los perfectos”. Al hablar de perfectos, no se refiere a personas ya hechas en el conocimiento de Dios, sino, a los que ya han recibido el bautismo y tienen las disposiciones que la gracia les da para ir introduciéndose cada vez más en la verdadera sabiduría (La vida según el Espíritu, la vida en la voluntad divina, la vida como hijos de Dios)(1Co 2,6-10).
- Jesús nos dice que la ley, como expresión de la voluntad de Dios, debe ser aceptada en su totalidad. No podemos aceptar unos preceptos de la voluntad divina y saltarnos otros porque la sociedad y la cultura actual no los viven. El creyente necesita hacer permanentemente la tarea de profundizar su fe, caminar fielmente con la Iglesia y ser testigo auténtico del estilo de vida de Jesús (Mt 5,17-37).
- La eucaristía es el misterio de comunión por excelencia, por ello, el participar de la eucaristía nos debe llevar siempre primero a pensar si en verdad vivimos en comunión con los hermanos, para así presentar al Señor la ofrenda que más le agrada, un corazón reconciliado y abierto a todos en el amor.
- CEC 577-582: Jesús y la Ley ; CEC 1961-1964: la Ley antigua; CEC 2064-2068: el Decálogo en la Tradición de la Iglesia.







