Señor Dios, fuente de toda vida, haznos custodios fieles del don que Tú nos has confiado. Danos fortaleza para defender toda vida humana, desde su concepción hasta su término natural, y un corazón capaz de acoger, proteger y acompañar especialmente a los más vulnerables.
Que, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, seamos testigos de una cultura de la vida, de la dignidad y de la esperanza.
Santa María, Madre de la Vida, ruega por nosotros.







