Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada celebran 200 años de la aprobación de sus Reglas y Constituciones. Además, las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles celebran 150 años de su fundación. En este contexto, fueron recibidos hoy por el Papa León XIV, quien les invitó a “preservar un espíritu de familia sincero y generoso en sus comunidades”.
Desde el Palacio Apostólico del Vaticano, el Santo Padre dijo que para los consagrados y consagradas, pero también para los laicos verdaderamente comprometidos, este espíritu de familia “surge ante todo del encuentro con Dios, de la Eucaristía, de la oración y la Adoración, de la escucha de la Palabra y de la celebración de los Sacramentos”.
“Desde allí, desde el Altar y el Sagrario, crece en los corazones, llenándolos de esos sentimientos de compartir y afecto, de cuidado y cercanía paciente, que siempre deben caracterizarnos y que nos convierten en un espejo del amor de Dios en el mundo”, agregó.
El Papa León destacó aspectos carismáticos e históricos que unen la inspiración de los fundadores de ambas congregaciones, además del sentido de familia, también “sus años de fundación, su patria y, sobre todo, su vocación misionera”.
Los misioneros oblatos fueron fundados por San Eugenio de Mazenod, en 1816, “con una gran valentía en un momento en que Europa se veía sacudida por acontecimientos complejos y dramáticos que acentuaban la urgencia de anunciar el Evangelio a los últimos”, explicó el Papa.
“Sus palabras y acciones en defensa de la dignidad de los pobres, obreros y campesinos, explotados como recursos productivos e ignorados en las necesidades más profundas de su humanidad, son contundentes y provocativas”, expresó.
También resaltó la generosidad “contundente y provocadora” con la que el santo francés envió primero a sus religiosos a Montreal (Canadá) y luego a otros en países en Europa, África y Asia.
“Esta generosidad se vio recompensada, de hecho, por un impresionante florecimiento misionero y vocacional. lo que testimonia cómo la docilidad a las inspiraciones del Espíritu Santo y la atención a las urgencias de la caridad son, para toda fundación, fuente de fecundidad y fermento de crecimiento”, añadió el Santo Padre.
Hoy, los misioneros oblatos cuentan con más de 3.000 religiosos repartidos en 70 países del mundo. Su ministerio, continuó el Papa León, lo siguen ejerciendo “con la misma apertura preferencial hacia los más desfavorecidos, enriquecidos por el precioso don de una extensa familia carismática y una creciente interculturalidad”.
“Acoged esta vitalidad como un don y un signo que os impulsa a mantener vivo y actual el espíritu de vuestros orígenes”, dijo.
Por otro lado, hablando a las Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles, cuyo lema es “Con María, Madre de Jesús” (Hch 1,14), recordó que su fundador, el P. Agustín Planque, quiso empezar la congregación “para asegurar la indispensable presencia de las mujeres en las obras de la Sociedad de Misiones Africanas”.
“Muchas mujeres han respondido a su llamado, desde Francia y muchos otros países, aceptando el reto de estar con María para ser, como ella, testigos de Cristo entre los apóstoles y en el mundo”, destacó.
Ese llamado le costó la vida a muchas hermanas, aseguró el Papa León, “debido a la dureza del trabajo misionero, la exposición a enfermedades y, en los últimos tiempos, el martirio”.
“Incluso ahora, están presentes en contextos difíciles, donde ofrecen su servicio con fe y respeto por todos. Les animo, queridas hermanas, a proseguir esta misión, siendo cada vez más, allí donde trabajáis, testigos de fraternidad y de paz”, concluyó, impartiendo su Bendición Apostólica a ambas congregaciones.







