Obligado es referirnos al Santo Padre Francisco, con ocasión de su tránsito al cielo, en tantos temas y notas que él dejó como herencia espiritual a los sacerdotes, al punto que, probablemente, sean frases, consejos y expresiones que se quedarán para siempre. Son muchas las referencias que se podrán hacer, pero recordemos algunas de ellas, para nuestra reflexión:
- “Cómo quisiera una iglesia pobre para los pobres”: Es una provocación para toda la iglesia, pero para nosotros, qué importante es en nuestra vida espiritual vivir la dulce precariedad de medios para fortalecer la riqueza de nuestros fines vocacionales y sacerdotales. Seguramente el poder que tenemos recibido del Señor, unido a la exigencia de “no llevar nada para el camino”, es la garantía de un ministerio “con mucho fruto”. Tal poder, tal exigencia.
- “Sean pastores con olor a oveja”: Hace referencia a la exigencia de cercanía con el pueblo, procurando evitar distanciamientos ofensivos que alejan de la realidad. La cercanía no sólo es recomendable, decía el Papa, sino obligatoria, si se quiere compartir el gozo de ser pueblo. Claro que la cercanía con el pueblo debe estar siempre en armonía con las otras cercanías del sacerdote: cercanía con Dios, con el Obispo y los demás sacerdotes.
- “La vocación del Orden Sagrado es cumplimiento del bautismo”: Parece obvio, pero nos hemos olvidado de que, antes de ser ordenados, fuimos bautizados, comenzando así un itinerario cristiano que se realiza en todos los acontecimientos de gracia y pecado, incluido el Orden Sagrado. Olvidar esta verdad fundamental en el sacerdote, da origen al clericalismo y a tantos males que padecemos entre nosotros.
- “Debemos hablar claro: en nuestros presbiterios existe la envidia, no todos son envidiosos, pero existe la tentación de la envidia, estemos atentos, y de la envidia a las habladurías”. Sí, una constante preocupación del Papa fue que entre nosotros la fraternidad sacerdotal comience por el respeto básico al hermano, a su buen nombre, a su intimidad. Si nos saltamos este principio, estaremos pronto sumergidos en problemas peores. Y dice el Papa: “No tenemos necesidad de presumir, ni mucho menos de pavonearnos o, peor aún, de asumir actitudes violentas, faltando el respeto a quien está junto a nosotros. Porque también existen formas clericales de bullying“.
- “Tocar la carne herida del hermano”: El Papa nos insistió en que, al hermano pobre y herido, “se toca”, sin asco ni mentira. Andar por el mundo como juez implacable o soberbio altruista, no es el modo como Francisco nos pidió. Ir por el mundo como buenos samaritanos que reconocen las heridas de su pueblo, se inclina reverente ante él y apuesta de sí mismo, su cabalgadura, para sanar y curar.
- Ser “pastores del Pueblo y no clérigos de estado, ni profesionales de lo sagrado“. Insistió Francisco en que nuestra primera preocupación ha de ser la gloria de Dios y el servicio al pueblo. A ellos, pueblo y Dios, los representamos, no como clérigos de una clase social privilegiada del Estado ni como estrictos actores de un teatro sagrado donde se desarrollan roles y papeles de avezados liturgos.
“Atrevámonos un poco más a primerear”: Primerear es un neologismo del Papa para indicar que Dios ha tomado la iniciativa, que Él nos amó primero, que él fue quien nos llamó. Pues también nosotros, sacerdotes, debemos aprender a primerear, es decir, tomemos la iniciativa, demos el primer paso, asumamos el riesgo de intentarlo primero, con la confianza en el Señor, seguros de que es en su santo nombre que ofrecemos nuestra vida para el servicio del Reino.
P. Darío







