¿En tu familia, a quién acogen mejor? ¿A algún familiar muy querido? ¿A tí como sacerdote?
A Jesús le gustaba ir a Betania, a la casa de Lázaro, Marta y María. Él se sentía bien, no tanto por el alimento o atenciones materiales que le ofrecían, sino porque lo reconocían como su maestro, amigo y Mesías. En ello son muy significativas la postración de María a los pies de Jesús para escucharlo, la amistad profunda de Lázaro con su Maestro y la diligencia de Marta para atenderlo bien. Lo que a Jesús le gustaba de esa familia era la amistad, la aceptación y la fe, que ponían en esa especial hospitalidad.
Seguramente, tu madre y toda tu familia tienen un afecto especial por Jesús y por sus discípulos. Eso lo espera Jesús de tu familia, porque Él la ama grandemente, de manera especial. Quiere llenarla más y más de su luz, de su amor y de su bondad. Por eso, Él espera ser bien acogido en tu casa, bien escuchado y amado, recibir una buena atención Él con sus discípulos. Eso es lo que hace una familia Betania.
Una dichosa familia Betania busca acoger a Jesús saludando, animando y ayudando a los sacerdotes. Quiere que ellos se sientan en familia, en su casa. Lo hace por amor a Jesús. Vive una amistad madura con ellos. Los hace apoyando su libertad interior para que sirvan mejor a los fieles. Los motiva a ser pastores santos. Es familia Betania que recibe el aporte que Dios Amor les quiere hacer a través de ellos.
Jesús quiere que la familia del sacerdote sea familia Betania con Él, con su hijo sacerdote y con los demás sacerdotes, que son sus más amados discípulos. Que tenga su casa abierta para acoger a Jesús en ellos. Y que ayude espiritual y materialmente a los seminaristas en su formación.
En sintonía con ello, La Iglesia nos recomienda a los sacerdotes aprovechar el afecto de nuestra familia y el apoyo que ella quiera dar a nuestra vida y ministerio. Aprovechar lo que ella quiera hacer por Jesús y por el hijo sacerdote. Por otra parte, al hijo sacerdote le recomienda ser buen hijo en la familia, buen hermano. No tener pena de llevar la palabra y el amor de Jesús a su hogar. Hacerlo para que Jesús sea mejor acogido y para que Él ayude a nuestros padres, y a todos, a ser felices y santos en la amistad con Jesús. Ayudar a su familia a que sea feliz y santa.
Comparte a tus padres y hermanos este mensaje para ayudar a tu familia a ser familia Betania contigo y con otros hermanos sacerdotes. Tu familia lo agradecerá y para tí será una gran bendición. ¿Verdad?







