Fue sacerdote, pedagogo, escritor, fundador de la Institución Teresiana y mártir de la fe. Nació en Linares (Jaén, España), el 3 de diciembre de 1874, en una familia cristiana. Desde niño manifestó su deseo de ser sacerdote. Ingresó en el Seminario de Jaén y posteriormente continuó su formación en el Seminario de Guadix, donde fue ordenado presbítero el 17 de abril de 1897.
Durante sus primeros años de ministerio en Guadix, ejerció diversas responsabilidades pastorales y educativas. Se preocupó especialmente por las personas que habitaban las cuevas de los alrededores de la ciudad, muchas de ellas afectadas por la pobreza, el analfabetismo y la falta de oportunidades. Creó escuelas para los niños, promovió talleres y formación para los adultos, integrando la educación humana, profesional y cristiana con la acción pastoral.
En 1906 fue nombrado canónigo de Covadonga, donde profundizó en su reflexión sobre la educación y sobre la relación entre fe, ciencia y cultura. Comprendió que la evangelización necesitaba también formar cristianos capaces de vivir su fe dentro de la sociedad y, particularmente, en los ambientes educativos. Desde allí comenzó a desarrollar escritos y proyectos pedagógicos orientados a la formación de maestros y jóvenes.
En 1911 puso en marcha las primeras Academias y centros pedagógicos, experiencia que daría origen a la Institución Teresiana. Su propuesta buscaba que hombres y, especialmente, mujeres laicas pudieran vivir su vocación cristiana en medio del mundo, particularmente mediante la educación, la cultura y el ejercicio profesional. Poveda concedió un lugar fundamental a la preparación humana, intelectual y espiritual de quienes asumirían esta misión.
En 1914 fundó en Madrid una residencia universitaria para mujeres, una iniciativa novedosa para aquella época. En 1917 la obra recibió aprobación eclesiástica en la diócesis de Jaén y, posteriormente, el 11 de enero de 1924, el papa Pío XI aprobó la Institución Teresiana. Poveda continuó impulsando su expansión y dedicándose a la formación cristiana, educativa y profesional de sus miembros.
En 1921 se trasladó a Madrid, después de ser nombrado capellán de la Real Capilla. Allí participó también en iniciativas relacionadas con la educación, la lucha contra el analfabetismo y el apostolado de los laicos. Su pensamiento partía de una convicción central: la fe cristiana no debía mantenerse al margen de la cultura, la educación y la vida cotidiana, sino hacerse presente en ellas mediante personas preparadas y coherentes.
Su vida terminó durante la persecución religiosa de 1936. Fue detenido en Madrid el 27 de julio y, en la madrugada del 28 de julio de 1936, fue conducido a la muerte. Ante quienes lo detuvieron, se identificó con unas palabras que expresan de manera muy clara su identidad sacerdotal: «Soy sacerdote de Cristo». Murió mártir a causa de su fe.
Fue beatificado por san Juan Pablo II el 10 de octubre de 1993 y canonizado por el mismo pontífice el 4 de mayo de 2003, en Madrid, junto con otros cuatro santos españoles. La Iglesia lo reconoce como sacerdote y mártir, fundador de la Institución Teresiana.
Su legado
La figura de Pedro Poveda reúne tres dimensiones estrechamente relacionadas: sacerdocio, educación y evangelización de la cultura. No entendió la educación simplemente como transmisión de conocimientos, sino como un medio para formar personas capaces de transformar la sociedad desde la fe y el compromiso profesional. Su obra dio un papel particularmente significativo a los laicos y a la promoción educativa de la mujer.
Su memoria litúrgica se celebra el 28 de julio, aniversario de su martirio. Su vida continúa siendo una referencia para quienes buscan unir la formación intelectual, la responsabilidad social, la vida profesional y la experiencia cristiana.







