1591–1657. Fue un sacerdote jesuita polaco, misionero y mártir de la fe. Nació en Polonia en el seno de una familia católica y, en 1611, ingresó en la Compañía de Jesús en Vilna. Tras sus estudios de filosofía y teología fue ordenado sacerdote en 1622 y dedicó su ministerio a la predicación, la reconciliación y la evangelización, especialmente en las regiones de Lituania, Polesia y Pinsk.
Se distinguió por su celo apostólico y su defensa de la unidad de la Iglesia. Su predicación y su trabajo misionero en un contexto marcado por fuertes conflictos religiosos le ocasionaron persecuciones. El 16 de mayo de 1657, fue capturado por cosacos en Janów y sufrió un martirio particularmente cruel. Murió permaneciendo fiel a Cristo y a su ministerio sacerdotal.
Fue beatificado por el papa Pío IX en 1853 y canonizado por el papa Pío XI el 17 de abril de 1938. Su memoria litúrgica se celebra el 16 de mayo. Desde 2002 es reconocido como uno de los patronos de Polonia.
El papa Pío XII, en la encíclica Invicti Athletae Christi, publicada en 1957 con motivo del tercer centenario de su martirio, presentó a Bobola como un ejemplo de fe firme, fortaleza cristiana y fidelidad hasta entregar la propia vida.
Aspectos más destacados de su vida: su profunda vida espiritual, su ardor misionero, su preocupación por la unidad de los cristianos, su fidelidad sacerdotal en medio de la persecución y su disposición a permanecer con Cristo hasta el martirio.
San Andrés Bobola puede ser presentado hoy como testigo de una fe que no se deja vencer por las dificultades y de un sacerdocio entregado completamente al anuncio del Evangelio.







