Cuyo nombre de nacimiento era Luis Orione, fue un sacerdote italiano, fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia y reconocido por la Iglesia católica como el apóstol de la caridad.
Nació el 23 de junio de 1872 en Pontecurone, Italia, en el seno de una familia humilde. Desde joven sintió la vocación sacerdotal y fue discípulo de san Juan Bosco en el oratorio de Valdocco, en Turín. Posteriormente ingresó al seminario de Tortona y fue ordenado sacerdote el 13 de abril de 1895.
Movido por un profundo amor a Jesucristo y a los más necesitados, dedicó su vida a la educación de niños y jóvenes pobres, la atención de huérfanos, enfermos, personas con discapacidad y quienes vivían en situaciones de abandono. En 1903 fundó la congregación de los Hijos de la Divina Providencia y, en 1915, las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad. También impulsó los Pequeños Cottolengos, obras de acogida y asistencia para las personas más vulnerables.
Su caridad se manifestó especialmente en la ayuda a las víctimas de los terremotos que azotaron Italia en 1908 y 1915. Su labor misionera llegó también a América Latina, donde visitó países como Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. Su espiritualidad estuvo marcada por la confianza en la Divina Providencia, el amor a la Virgen María, la fidelidad a la Iglesia y el servicio generoso a los pobres.
San Luis Orione falleció en San Remo, Italia, el 12 de marzo de 1940, pronunciando sus últimas palabras: «¡Jesús, Jesús, voy!». Fue beatificado por san Juan Pablo II en 1980 y canonizado por el mismo pontífice el 16 de mayo de 2004. Su fiesta litúrgica se celebra el 12 de marzo.
Su legado permanece vivo en la familia orionista y en numerosas obras educativas, misioneras y asistenciales que continúan su misión de hacer presente el amor de Dios entre los más necesitados. Su vida quedó sintetizada en una convicción que orientó toda su obra: «La caridad salvará al mundo».






