Señor Jesús, mira con ternura a las familias de tus sacerdotes.
Ellas han entregado lo más amado para servirte, y muchas veces lo hacen desde el silencio, la distancia o la soledad.
Bendice a las que viven en paz y fe, y consuela a las que lloran o cargan el peso de la ausencia.
Que sientan que cada misa celebrada por sus hijos es también un abrazo tuyo hacia ellas.
María, Madre de los sacerdotes, acompáñalas con tu ternura y hazles sentir que su amor también es parte de la obra de Dios.







