Dios Padre de infinita bondad, que en tu amor nunca abandonas a tus hijos y sostienes con tu gracia a quienes cargan el peso de cada día, te presentamos hoy a las madres solteras.
Míralas con misericordia y fortalecerlas en su noble misión de dar vida, cuidar, educar y acompañar a sus hijos. Cuando el cansancio las visite, sé su descanso; cuando la incertidumbre las alcance, sé su esperanza; cuando experimenten la soledad, hazles sentir la cercanía de tu amor y el abrazo maternal de la Iglesia.
Concédeles sabiduría para tomar decisiones acertadas, valentía para afrontar las dificultades, paciencia para educar con amor y alegría para descubrir tu presencia en los pequeños acontecimientos de cada jornada.
Bendice también a sus hijos, para que crezcan en salud, en fe y en virtud; que nunca les falte el cariño de una familia, el apoyo de una comunidad que los acoja y la certeza de que tú caminas siempre a su lado.
Haz de nuestras comunidades cristianas un hogar donde toda madre encuentre respeto, acogida y solidaridad, sin prejuicios ni exclusiones, y donde cada vida sea valorada como un don precioso recibido de tus manos.
Por intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia, acompaña a todas las madres solteras con tu protección constante y llénalas de la paz que solo tú puedes dar.
Por Jesucristo, nuestro Señor.







