Señor Dios, Padre bueno, te encomendamos a los directores espirituales, que con paciencia, escucha y amor acompañan el camino de quienes te buscan. Dales un corazón sabio y lleno de tu Espíritu, capaz de orientar con prudencia, animar en la dificultad y conducir siempre hacia Ti. Que nunca les falte la luz de tu Palabra, la fuerza de la oración y la alegría de servir con humildad y entrega.







