OREMOS POR Los hospitales

Padre misericordioso, fuente de vida y consuelo, ponemos ante tu presencia nuestros hospitales, lugares donde el sufrimiento humano busca alivio y la esperanza lucha por mantenerse viva.

Te encomendamos a los enfermos: sostén su ánimo en la prueba, alivia sus dolores y concédeles la gracia de sentirse amados, aun en los momentos de mayor fragilidad. Acompaña a sus familias, fortalece su confianza y dales serenidad ante la incertidumbre.

Bendice a los médicos, enfermeros y a todo el personal sanitario; ilumina sus decisiones, fortalece sus manos y renueva su vocación de servicio. Mira con bondad a quienes cuidan, limpian, administran y sostienen cada jornada hospitalaria, especialmente cuando el cansancio o la impotencia amenazan sus fuerzas.

Acuérdate también de quienes afrontan la soledad, de los pacientes sin recursos, de quienes esperan un diagnóstico y de aquellos para quienes la curación parece lejana. Que nunca les falten una presencia fraterna, una palabra de consuelo ni una atención digna.

Señor Jesús, médico de los cuerpos y de las almas, haz de nuestros hospitales espacios donde la ciencia se ejerza con sabiduría, el cuidado se ofrezca con ternura y cada persona sea reconocida en su dignidad. Y cuando la vida llegue a su término, concede a quienes parten la paz de tu presencia y a sus seres queridos el consuelo de tu promesa.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

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