Padre Celestial, te agradecemos por la vocación de los laicos, quienes, en medio del mundo, viven su fe con valentía y amor.
Dales fuerza para enfrentar los desafíos y sabiduría para ser luz en la oscuridad. Que cada uno de ellos, en su trabajo y en su vida diaria, sea un reflejo de tu bondad y misericordia.
Inspíralos a ser agentes de cambio, a construir puentes entre las personas y a llevar tu mensaje de esperanza.
Te pedimos que los protejas y guíes, que en su caminar diario sientan tu presencia, y que siempre busquen tu gloria en todo lo que hagan. Amén.







