Señor Jesús, médico de los cuerpos y de las almas, ponemos en tus manos a todos los médicos que, con ciencia, entrega y humanidad, trabajan cada día al servicio de la vida. Ilumina sus decisiones, fortalece sus manos, serena sus corazones y concédeles sabiduría para diagnosticar, prudencia para tratar y compasión para acompañar el sufrimiento de sus pacientes.
Sostén a quienes enfrentan jornadas agotadoras, decisiones difíciles y situaciones en las que sus conocimientos parecen insuficientes. Que nunca pierdan la sensibilidad ante el dolor ajeno ni olviden que, detrás de cada enfermedad, hay una persona que necesita atención, respeto y esperanza.
Bendice sus familias, protege su salud y renueva su vocación de servicio. Enséñales a reconocer sus propios límites y a encontrar en ti la fortaleza para continuar su misión. Que cada vida atendida sea para ellos una oportunidad de servirte, y que su trabajo sea siempre instrumento de tu amor y de tu misericordia.
que por intercesión de la Santísima Virgen María, salud de los enfermos, acompaña a todos los médicos y haz de su profesión un camino de entrega generosa al prójimo.






