Amada Madre sacerdotal, hoy te pedimos con el corazón abierto por nuestros sacerdotes que se sienten desanimados y agobiados. Fortalécelos en su misión y renueva su espíritu. Que sientan tu amor envolvente y la luz de tu presencia guiando sus pasos.
Dales la valentía para seguir adelante, incluso en los momentos de duda. Recuérdales el impacto profundo que tienen en la vida de los demás y que su entrega no es en vano. Que encuentren consuelo en la comunidad que los rodea y en la fe que han sembrado.
Devuélveles la alegría de servir, el fervor en su vocación y la esperanza en cada nuevo día. Que sientan tu abrazo reconfortante y la certeza de que nunca están solos.







