- Moisés propone al pueblo Hebreo seguir los preceptos del Señor. Es significativo que Moisés empiece diciendo “Escucha la voz del Señor tu Dios”. Ese escuchar es atender bien a lo que el Señor revela a través de Moisés para convertirlo en norma de vida y de acción (Dt 30, 10-14). Pero este escuchar, no es algo de momento, implica tener presente en la memoria lo que Dios comunica, para convertirlo en criterio de las propias decisiones y opciones.
- “Porque en Él quiso Dios que residiera toda plenitud”. El Apóstol Pablo nos revela que en Cristo es donde todas las criaturas, tanto terrenales como celestiales encuentran su razón de ser y su plenitud última. En especial, las criaturas racionales (Hombres y ángeles). Esto quiere decir, que debemos dirigir nuestra atención a Cristo, unirnos a Cristo y dejarnos conducir por Él. Solo así, unidos a Él se cumplira en cada creatura el designio creador y Salvador del Padre (Col 1,15-20)
- Es Jesús, el único que nos ha enseñado y puede enseñar cómo heredar la vida eterna. Pues Jesús nos enseña con el testimonio de su vida en que consiste “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza y con toda tu mente. Y al prójimo como a ti mismo”. También Jesús nos deja claro cómo hacernos prójimo del otro: acogiendoló, compadeciéndolo en sus necesidades y haciéndole todo el bien que esté en nuestra mano (Lc 10,25-37).
- En cada Eucaristía, la Iglesia recuerda que es la posada donde Jesús trae a todos los hombres heridos por el pecado, para que encuentren sanación y el restablecimiento total de su salud a través de la Verdad, el Amor y la Gracia.
- CEC 299, 381: el hombre ha sido creado a imagen de Dios; el primogénito; CEC 1931-1933: el prójimo tiene que ser considerado como “otro yo”; CEC 2447: las obras de misericordia corporal; CEC 1465: en la celebración del Sacramento de la Penitencia el sacerdote es como el buen samaritano; CEC 203, 291, 331, 703: el Verbo y la creación, visible e invisible.







