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  • La confianza en Dios se verifica, precisamente, en las situaciones difíciles de la vida. Jeremías experimenta como sus propios conciudadanos quieren deshacerse de él, porque les está anunciando el castigo merecido por su infidelidad a Yahvé. En lugar de aceptar su culpa y arrepentirse, se llenan de rabia frente a Jeremías y lo golpean. A todo esto, Jeremías sabe permanecer fiel al Señor, aunque afectado por las injusticias contra él(Jr 20,10-13)
  • Pablo explica el misterio de salvación a través de la realidad de dos hombres que son el paradigma, primero, de aquellos que se rebelan contra Dios (Adán) y; segundo, de aquellos que se someten a la voluntad amorosa de Dios (Jesucristo). Todos los hombres estamos llamados a seguir e imitar a Jesucristo, que es quien con su conducta obediente consigue la vida y conduce hacia ésta. El primero transgredió la ley de Dios haciéndonos partícipes de su delito y su condena. El segundo, dio plenitud a la ley, enseñándonos con su vida el camino del hombre perfecto y reparando con su sacrificio en la cruz el delito del primero y liberándonos de la condena (Rm 5,12-15)
  • Jesús nos invita a que tengamos solo temor de Dios, en cuyas manos está la suerte de toda criatura. Pues, quien teme a Dios termina pareciéndose a él, pero quien teme a los hombre termina termina pareciéndose a ellos (Mt 10,26-33). Este temor de Dios se demuestra de manera auténtica en este mundo siendo testigos de Jesús.
  • La Eucaristía es la fuerza de los testigos de Jesús.
  • CEC 852: el Espíritu de Cristo sostiene la misión cristiana; CEC 905: evangelizar con el testimonio de la vida; CEC 1808, 1816: el valiente testimonio de la fe supera el miedo y la muerte; CEC 2471-2474: dar testimonio de la Verdad; CEC 359, 402-411, 615: Adán, el Pecado Original, Cristo el nuevo Adán.

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