- El profeta isaías invita al pueblo judío a que se convierta al Señor. Que busquen el camino más provechoso para ellos que es la reconciliación con su Dios. Que se dejen sorprender por los designios del Señor que , en todo, superan sus mezquinas esperanzas humanas (Is 55,6-9).
- El Apóstol nos muestra aquí su corazón amplio y generoso, al no pensar solo en su conveniencia, sino en el amor que tiene a los hombres. Tiene claro que Cristo es la vida y que morir es ir hacia Cristo, la verdadera vida. Pero, por otro lado, piensa que con su testimonio puede atraer a muchos a Cristo y tiene toda la disposición de seguir evangelizando hasta que el Señor se lo permita (Flp 1,20c-24.27a).
- Jesús a través de esta parábola nos hace entender que Dios quiere que todos los hombres sean partícipes de la edificación del Reino de Dios en el mundo. A todos los invita a través de la Iglesia. A todos les promete el denario de la vida eterna. Pero serán más felices quienes más trabajen y tengan como fruto la salvación y la santificación más perfecta del mayor número de almas (Mt 20,1-16).
- Al ir a la Eucaristía debemos pensar que se nos da a Cristo como el denario prometido por Dios a los que edifican su Reino. Por tanto, no nos contestemos con recibir al Señor, sino estemos trabajando entusiastamente en la viña, para merecerlo. Esto es, vivamos una vida auténticamente evangélica, que edifique a nuestro prójimo.
- (CEC 210-211: Dios de misericordia y de piedad CEC 588-589: Jesús identifica su compasión hacia los pecadores con la de Dios.






