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PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD – Clero Hoy 576

  • Esta oración de Isaías es un gemido dirigido a Dios, para que se acuerde de su pueblo, para que se vuelva a manifestar entre ellos, para que no los deje en el pecado, sino que les enseñe el camino que los devuelva a vivir en su beneplácito. El profeta pide algo que se cumplirá con la encarnación del Verbo “¡Ojalá rasgases el cielo y descendieses!” (Is 63,16b-17.19b; 64,2b-7)
  • Pablo dice a los cristianos de Corinto que han sido enriquecidos con toda clase de dones gratuitos, mientras aguardan la manifestación de Nuestro Señor Jesucristo. Esto implica que no pueden quedarse inactivos, sino que deben utilizar los dones recibidos, para adelantar en el camino de la propia perfección y hacer crecer el número de los creyentes a través del testimonio (1Co 1,3-9).
  • “Velen”. Esta palabra del Señor a los discípulos enmarca el estilo de vida cristiano. Implica vivir en la consciencia de lo que hemos recibido “la filiación divina”, el don de la vida sobrenatural. Por tanto, se trata de hacer crecer permanentemente esa vida en nosotros. Cada uno, con los dones que ha recibido de Dios, debe colaborar en la edificación de la Iglesia, y, dichoso todo aquel a quien el Señor encuentre así: edificando con su palabra y testimonio a los hermanos en todo momento (Mc 13,33-37).
  • La participación frecuente de la eucaristía es la mejor manera de estar preparados para la venida gloriosa del Señor, pues nos ayuda a cultivar cada vez mejor las disposiciones necesarias para recibirle y, además, el Señor quiere ser esperado en comunidad, es decir, no por uno, sino por todos.
  • CEC 668-677, 769: la tribulación final y la venida de Cristo en gloria; CEC 451, 671, 1130, 1403, 2817: “¡Ven, Señor Jesús!”; CEC 35: Dios dona a los hombres la gracia para poder aceptar la revelación y acoger al Mesías; CEC 827, 1431, 2677, 2839: reconocer que todos somos pecadores.
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