- Isaías anuncia la aparición del mesías davídico. De aquel sobre el cual se posará el Espíritu del Señor para juzgar y dar sentencia favorable a los pobres y sencillos, Aquel que traerá la verdadera paz, aquella que supera las expectativas terrenas o naturales “habitará el lobo con el cordero…”. Aquel que trae el conocimiento de Dios que libera de las tinieblas del error y del pecado y, que de malhechores nos convierte en bienhechores (Is 11,1-10).
- Pablo exhorta a la comunidad cristiana de Roma a tener los mismos sentimientos de Cristo. Ya que Él es el primer glorificador del Padre, sus discípulos deben ser también aquellos que dan gloria a Dios, especialmente mediante la unidad, superando toda barrera de razas, cultura, condición social. Judíos y gentiles llamados a participar de una misma bendición y de un mismo destino.LLamados todos a seguir el ejemplo de Cristo (Rm 15,4-9).
- Este pasaje nos enseña que para acoger el Reino de los cielos, que es el mismo Dios hecho carne, debemos imitar a toda aquella gente que se acercaba a Juan, que confesaban sus pecados y se hacían bautizar. El Reino de los cielos es la misma presencia de Dios que viene a hacer morada en todo aquel que le prepara el camino y la allana el sendero de su corazón (Mt 3,1-12)
- Cada eucaristía es la actualización de la venida del Señor, donde preparamos el camino del Señor mediante el acto penitencial y le allanamos el camino reconociendo humildemente que sin él no podemos vivir.
- CEC 522, 711-716, 722: los profetas y la espera del Mesías; CEC 523, 717-720: la misión de Juan Bautista; CEC 1427-29: la conversión de los bautizados.







