PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD. Clero Hoy 643

  • En este relato del Génesis podemos considerar en primer lugar la acogida que Abrahán brinda al Señor. Nos invita a pensar si acogemos nosotros al Señor con esa humildad y con esa disposición de ponernos totalmente a su servicio. En segundo lugar, considerar cómo Dios responde al anhelo más profundo del corazón de Abraham y de Sara “un hijo” (Gn 18,1-10a).
  • El Apóstol Pablo se sabe miembro vivo del Cuerpo de Cristo, por eso interpreta sus sufrimientos como una participación directa de los sufrimientos de Cristo. Al decir que completa en su carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, no es que crea que hace falta algo al sacrificio de Cristo, sino más bien que a nosotros los bautizados nos hace falta participar de los padecimientos del Señor para identificarnos plenamente con Él. Y que Jesús sigue padeciendo a través de nosotros, precisamente para que la Iglesia siga creciendo (Col 1,24-28).
  • Marta y María representan ambas a lo que debemos aspirar. María representa la vida contemplativa, que debe ser la primera en importancia, y Marta representa la vida activa, sin la cual no se extendería el Reino de Dios entre los hombres. Debemos pues, conjugar estas dos vidas: estando primero a los pies de Jesús escuchándolo y dejándonos guiar por Él y luego poniéndonos al servicio de los hermanos (Lc 10,38-42).
  • La eucaristía es el ámbito en que experimentamos y aprendemos la “acogida”. Siempre se nos espera allí, se nos habla al corazón, se nos ofrece el mejor alimento, se nos induce a la paz.
  • CEC 2571: la hospitalidad de Abrahán; CEC 2241: acoger al extranjero; CEC 2709-2719: la contemplación; CEC 618, 1508: participar del sufrimiento del Cuerpo de Cristo; CEC 568, 772: “la esperanza de la gloria” en la Iglesia y en sus sacramentos.
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