- La fuerza que Dios da a los profetas tiene la virtualidad de hacerlos audaces portavoces, soportar el rechazo y la burla, reponerse ante las múltiples contradicciones que se pueden presentar y confiar en Él a pesar de todo. Jeremías sufrió el drama de ser profeta de Yahvé. Escogido para tan honrosa y divina misión, pero tener que realizarla en medio de un pueblo duro, obstinado, cuyos jefes se cerraron a su mensaje (Jr 20,7-9).
- Pablo exhorta a los romanos a presentar como culto espiritual no cosas ajenas a ellos, sino que se presenten ellos mismos a Dios como ofrenda. Que sus cuerpos sean consagrados enteramente al bien, a dar gloria a Dios. El Cristiano no debe ajustar su vida a las ideas, criterios, o planes de los hombres del siglo, sino a lo que va aprendiendo y entendiendo del Evangelio, según la luz que el Espíritu le va concediendo(Rm 12,1-2)
- La vida con Cristo siempre debe ser un caminar como discípulos. No podemos querer ir por delante del Maestro diciéndole lo que Él debe hacer. Fue lo que intentó hacer Pedro, por lo que recibió una fuerte reprimenda de Jesús “¡Ponte detrás de mí Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo…”. Pedro, sin percatarse, pretendía alejar a Jesús de la voluntad del Padre, haciendo las veces de Satanás, por ello Jesús le dice que se sitúe detrás de Él, es decir, que lo siga, porque Él es quien conoce y realiza de manera perfecta la voluntad del Padre. Nadie más(Mt 16,21-27).
- En cada Eucaristía renovamos nuestra condición discipular, poniéndonos todos a la escucha de la Palabra de Dios, para descubrir su voluntad divina sobre cada uno y la comunidad entera.
- CEC 618: Cristo llama a sus discípulos a tomar la cruz y a seguirle; CEC 555, 1460, 2100: la cruz es el camino para entrar en la Gloria de Cristo; CEC 2015: el camino de la perfección pasa por el camino de la cruz; CEC 2427: llevar la cruz en la vida de cada día.







