PARA COMPARTIR CON NUESTRA COMUNIDAD – Tercero de Cuaresma

  • No podemos decir que Dios existe o que está cono nosotros, solamente cuando nos sonríe la suerte y tenemos todo lo que deseamos. Esto no sería fe, sino idolatría barata, religión pagana. El pueblo de Israel al salir de Egipto, recorrió un largo camino por el desierto. Allí, Dios le irá manifestando su rostro, le enseñará la verdadera fidelidad. Dios no es un ídolo que actúa según el deseo mezquino de los hombres, sino, Aquél ser en quien el hombre tiene su origen y al cual debe obedecer para alcanzar su plenitud y meta definitiva ( Éx 17,3-7).
  • La confianza de los hombres en el Dios de Jesucristo está cimentada en que nos ha demostrado su amor enviando a su Hijo Jesucristo al mundo, para que nos revelara la verdad y para que nos rescatará del pecado, de la muerte y del poder del maligno por medio de su muerte en la cruz y su resurrección gloriosa (Rm 5,1-2.5-8).
  • Jesús aprovecha el diálogo con una mujer, para revelarse como el Mesías, como Aquel en quien se cumplen las esperanzas del pueblo elegido. Como Aquel que viene a dar la orientación definitiva a todos los que esperan en Dios. También como Aquel que viene a dar el don del “agua viva”, es decir, La Palabra y el Espíritu Santo, que sacian de manera permanente e ininterrumpida la sed espiritual (Jn 4,5-42).
  • En cada eucaristía renovamos el acto de amor más grande de Dios por los hombres, el misterio pascual de su Hijo. También debe ser para todos los cristianos el momento de renovar nuestra respuesta a ese amor, ofreciéndonos con Cristo al Padre, renovando la consagración total de nuestra vida a Él.
  • CEC 1214-1216, 1226-1228: el Bautismo, renacer por medio del agua y del Espíritu CEC 727-729: Jesús revela al Espíritu Santo; CEC 694, 733-736, 1215, 1999, 2652: el Espíritu Santo, el agua viva, un don de Dios CEC 604, 733, 1820, 1825, 1992, 2658: Dios toma la iniciativa; la esperanza del Espíritu. 

 

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