Para compartir con nuestra comunidad. V Domingo de Cuaresma

  • Dice Dios por medio de Isaías para que se ha formado un pueblo “A éste pueblo que me he formado para que proclame mi alabanza”. Jesús nos ha enseñado cómo proclamar la verdadera alabanza “No he venido a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Vivir en la voluntad de Dios es ser en verdad miembro del pueblo de Dios, de la familia de Dios (Is 43,16-21).
  • Pablo nos invita a pensar que aunque nos proponemos muchas metas en este mundo, todas son penúltimas. La meta última de nuestra existencia es (ganar a Cristo) alcanzar la vida eterna. Y para ello, hacer del conocimiento de Cristo nuestra tarea permanente e ininterrumpida, nuestra vocación más importante (Flp 3,8-14).
  • Dios es el Dios de las oportunidades. Siempre está dispuestos a darnos una nueva oportunidad. Es lo que nos dice hoy el Evangelio. Una mujer a quien han condenado, a quien nadie quiere darle oportunidad de enmendarse y continuar. Jesús le abre camino para que siga adelante y emprenda una nueva vida. En Cristo siempre tenemos la oportunidad de volver a comenzar (Jn 8,1-11).
  • En cada eucaristía, se hace realidad lo que dice Isaías “miren que realizo algo nuevo” (Is 43,19). La novedad permanente que brota del misterio pascual de Cristo que se actualiza en cada eucaristía, nos trae nuevas gracias; nos renueva en la fe, la esperanza y el amor, permitiendo que demos vida continuamente al mundo.
  • (CEC 430, 545, 589, 1846-1847: Jesús manifiesta la misericordia del Padre; CEC 133, 428, 648, 989, 1006: la sublime riqueza del conocimiento de Cristo; CEC 2475-2479: el juicio temerario.

 

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