Señor Jesús, médico de las almas y refugio de los corazones heridos, te encomendamos a quienes luchan cada día contra las adicciones. Sostén su esperanza en los momentos de debilidad, fortalece su voluntad, sana sus heridas y concédeles la valentía de pedir ayuda y perseverar en el camino de la recuperación. Que nunca se sientan solos ni juzgados, sino acogidos con amor y acompañados con misericordia. Ilumina a sus familias y bendice a quienes trabajan por su rehabilitación, para que sean instrumentos de tu compasión y esperanza. Tú, que haces nuevas todas las cosas, devuélveles la alegría de vivir y la confianza en un futuro mejor.







