Te damos gracias Señor por el don sagrado de la existencia y te pedimos que despiertes en nuestros corazones un profundo respeto por toda vida humana.
Haznos defensores de la vida desde su comienzo hasta su fin natural; enséñanos a acogerla, protegerla y acompañarla con amor, especialmente cuando es frágil, vulnerable o necesita de nuestra ayuda.
Concédenos sabiduría para anunciar con valentía el valor y la dignidad de cada persona, fortaleza para defender a quienes no pueden hacerlo por sí mismos y caridad para construir una sociedad donde toda vida sea acogida y respetada.







